Encuentro con Fernando Madrazo

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Fernando Madrazo aceptó nuestra invitación sin poner pegas, con la generosidad del buen colega.

Quedamos para este primer Encuentro, el jueves 27 de Noviembre a las 7, y él llegó el primero al IES Villajunco, un poco nervioso, equipado con su sonrisa, una mochila y una pequeña maleta negra. Así que empezamos puntuales la sesión, a la que asistimos 14 miembros de Unos Cuantos. Estas notas tomadas a vuela pluma servirán para trasladarlas a todos los que lamentaron no poder acudir y también como memoria de una nueva actividad de nuestro proceso formativo como grupo de teatro.

Primera parte

Fernando nos regala una breve introducción biográfica, en la que resalta su autodidactismo, ya que trabaja de tapicero desde los 14 años, y sus inquietudes artísticas. Con 4 años, salía a cantar en el cine Bonifaz a cambio de unos caramelos, le gustaba mucho dibujar y como buen zurdo contrariado en sus años de escuela básica, aprendió por su cuenta a tocar la guitarra con la mano izquierda. Participó en experiencias pioneras en el Santander de los años 70, caso de “Cuévano”, y casi, por casualidad, se inició como actor en la compañía Caroca, a la que perteneció entre 1980 y 1986. Tras un largo periodo alejado de los escenarios, en 1999, reinicia su andadura con la compañía Ábrego y más tarde ingresa La Machina en la que continúa, combinando esta actividad con las de otras tres compañías cántabras, índice de la penuria y falta de trabajo que hoy se padece en el sector profesional.

Nuestra propuesta giraba en torno a la construcción del personaje, queríamos que Fernando desde su veteranía como actor nos transmitiera de forma práctica sus planteamientos y recursos para esta elaboración. Él nos dijo, entre otras cosas:

-“Yo puedo decir cómo lo hago, no lo que hay que hacer”. Lo mío no es la teoría teatral.

-No tengo una formación académica en arte dramático, ni un método concreto. He ido a muchos cursos y cursillos, conozco diferentes teorías: Stanislavski, Actors Studio, Bioenergética… Mezclo todo lo que me sirve de las distintas experiencias que abordo.

-El personaje:

-Hay que crearlo desde el cuerpo, la emoción y la palabra. Todo unido. La palabra es lo último que tiene que salir. El espectador capta los tres aspectos.

-Es necesario un trabajo de mesa colectivo y/o una labor individual para entender la función del personaje en relación con el sentido de la historia, dotarle de personalidad física y psicológica, gestos y movimientos, interacción con los otros personajes …

-Hay que conocer el pasado del personaje.

-Es preciso defender siempre al personaje que se ha aceptado y no juzgarlo (vgr., si, como persona, no coincides con sus ideas o valores). El teatro te permite adoptar conductas muy lejos de ti en la vida real. Es ficción, como actor/actriz puedes transgredir tus límites habituales.

-Hay que adoptarlo, encarnarse en él; siempre con una cierta distancia.

-Hacer creíble al personaje ante el público, dotarle de verdad. Verosimilitud frente a la afectación y la falsedad.

-Personajes protagonistas o secundarios: da igual. Hay que definirlos bien, en todos sus aspectos. Y mantener la actuación, saber estar en escena todo el tiempo; también cuando no hablas.

-En los ensayos, es importante llevar elementos del vestuario. Resulta muy provechoso ensayar siempre que sea posible con el calzado del personaje.

Segunda parte

Se maquilla unos minutos delante de nosotros: lápiz negro para marcar la línea de los ojos y sus propias arrugas, sombra gris en las ojeras, colocación distinta del pelo…

Sale de la habitación, y al poco rato entra de nuevo y se produce un momento mágico. Es otro. Está irreconocible.

Se presenta un hombre vestido muy pobremente: pantalón de color indefinido con jirones que descubren el desnudo de una pierna, chaqueta enorme y andrajosa, zapatillas verdes con cordones y un acordeón colgado del pecho. Pero lo impresionante es la expresión: la cabeza ladeada, los ojos sin gafas que se cierran con parsimonia o se quedan fijos con la mirada al vacío o melancólica, cuando toca la música… y el movimiento: camina zambo, con las rodillas juntas, los pies hacia dentro y andar bamboleante. Un personaje grotesco y tierno. Y nos habla al grupo que le miramos ensimismados como un mendigo que nos cuenta su vida y sus tretas para pedir limosna, la explotación que sufre por parte del indigente mandamás. Es el pordiosero que Fernando interpreta en la obra de Isaac Cuende “La sucursal”. Ahora el actor, con una voz que sale de la picaresca y de la miseria, nos hace partícipes del negocio de la mendicidad y nos invita como un cómplice a participar en la empresa.

Claro que este personaje no lo ha construido Fernando en estos minutos de preparación; es fruto de un trabajo largo, de un esfuerzo de observación, de un oficio continuado. Lo sabemos, y nos sirve haber visto su manifestación, haber asistido a la transfiguración del actor.

Como final de la sesión, nos propone un ejercicio para estimular la necesaria observación de los actores: tras la ocupación del espacio, seleccionar a una persona de nuestro entorno, imitar sus andares; en segundo lugar pensar en su voz y a una llamada, cuando nos encontramos con otro participante en el juego, actuar ambos como los personajes que hemos elegido. Estuvo bien y animado.

Quedamos muy contentos de este primer Encuentro. Nos consta que Fernando Madrazo también.

Gracias Fernando, porque eres un colega del que se puede aprender, aunque tú no pretendas enseñar.

Dónde encontrarnos

Acostumbramos a reunirnos para ensayar todos los lunes y jueves, de 19:00 a 21:30 horas,
en el IES Villajunco,
Calle Junco, 8, Santander.
Correo-e: info@unoscuantos.org

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