Encuentro con Fernando Rebanal

Sin título-1

 

Fernando Rebanal, actor y director de la compañía Rebanal Teatro, aceptó con la esperada amabilidad nuestra invitación a este Encuentro de Unos Cuantos sobre “La construcción del personaje” y, como cabía suponer, ideó para las dos horas de sesión una forma muy personal. Algunos de los que hoy formamos Unos Cuantos, todavía tenemos en la memoria la original versión y montaje del clásico griego Sófocles, Edipo Rey, que en el año 2008 nos dirigió en el Taller de Teatro de la Universidad de Cantabria.

Es un sábado 17 de enero, 10 de la mañana, hace un frío que pela en Santander, pero Fernando llega al IES “Villajunco” como siempre, cargado de energía positiva. Y con un equipo de música. ¿Para qué? Nos había pedido que trajéramos algo para picar: allí nos fuimos con la empanada, el paté y los pastelitos de manzana caseros, las cervezas artesanas… Íbamos a montar una fiesta. Y es que Fernando trasformó nuestra propuesta de que nos mostrase el trabajo de elaboración de uno o varios personajes de su larga trayectoria profesional, de que nos hablase del proceso previo y de la selección de los recursos teatrales, entre otros aspectos que considerase, para que fuéramos nosotros los que improvisásemos un personaje sobre la marcha. Se trata de experimentar juntos, nos dice: “y esto no es una frase gratuita, pues es para mí también un reto buscar una metodología divertida y útil, que en dos horas pueda arrojar un poco de luz, a algo siempre tan inasequible –al menos a mí me lo parece-, como construir un personaje”.

Algo nos había adelantado antes de la cita, sin que fuera de obligado cumplimiento: pensad en un personaje con varios rasgos o con uno determinante, un tic por ejemplo; en una prenda de vestuario o un objeto con gancho y en un objetivo que quieres cumplir en esta fiesta, la cual no es un fin en sí misma, sino una herramienta, un modo de trabajo progresivo. Algunos usamos parte de lo que habíamos concebido, otros lo modificaron y hubo quien lo descubrió en el proceso mismo.

Antes de subir al escenario donde se desarrollará la escena, Fernando nos propone una actividad preliminar que resulta divertida y fructífera: uno a uno vamos saliendo y mostramos nuestra forma de andar; con naturalidad. A continuación es imitado por otro en esa manera personal. Pareja a pareja, todos los participantes caminamos e imitamos los andares de un compañero. Nos hace observar con detenimiento lo más característico: longitud del paso, velocidad del mismo, movimiento del cuerpo, postura de la cabeza, expresión facial. Lo más interesante para nosotros fue tomar conciencia corporal y reflexionar sobre de qué formas tan diferentes caminamos y cómo esos andares revelan algunos rasgos de nuestra personalidad, así como lo que, casi siempre sin darnos cuenta, expresamos ante los demás. Allí presenciamos por ejemplo, el optimismo y la resolución junto a la timidez y el abatimiento, la debilidad o la seguridad, la reflexión, la pesadumbre, etc. Nos percatamos rápido de las diferencias notorias y de algunas más sutiles.

El ejercicio de imitación deriva desde la observación detenida a la exageración extrema. Se trataba de acentuar los rasgos que habíamos captado. Éste es el momento más cómico, porque el espejo deformante hace gracia o porque nos molesta su reflejo. Tras 10 minutos para ensayar ese andar imitado, pero también la forma de sentarse o de comer, la voz, el talante y, sobre todo, el objetivo a conseguir en la fiesta, hemos de pasar de la imitación a la creación, a la construcción del personaje en que nos íbamos a convertir, que ya no era el compañero emulado, sino nosotros convertidos en otro.

Suena la música, comienza la fiesta. Deambulamos, escuchamos, charlamos con unos y otros, respondemos a los imprevistos y perseguimos como podemos nuestro objetivo: un puesto de trabajo, un ligue ocasional, recaudación para una sanción gubernativa… Fernando se mueve saltarín con una cámara de vídeo y graba lo que pilla sin avisar. Nos propone que, individualmente y en un espacio separado, utilicemos la cámara como si fuera un espejo en el que nos contamos nuestras cuitas sobre cómo nos sentimos, qué pensamos y cómo va el logro de nuestro propósito.

Son dos horas intensas de juego actoral e improvisación y una grabación personalizada que analizaremos como material de trabajo interno para seguir aprendiendo. Aunque en esta ocasión sólo hemos podido asistir unos pocos de Unos Cuantos, difundiremos a los demás las lecciones de la experiencia.

Muchas gracias, Fernando por tu colaboración. Hasta siempre.

Dónde encontrarnos

Acostumbramos a reunirnos para ensayar todos los lunes y jueves, de 19:00 a 21:30 horas,
en el IES Villajunco,
Calle Junco, 8, Santander.
Correo-e: info@unoscuantos.org

Redes sociales

Categorías