Unos Cuantos en el centro Quima

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Unos Cuantos siempre acudimos a Quima encantados, satisfechos de poder responder a su invitación anual para actuar en sus locales.

¿Qué tiene de particular para nosotros esta Asociación Cultural de Desarrollo Comunitario? Pues que es única. No hay otro centro en Santander ni en Cantabria que haya conseguido mantenerse durante 30 años con la resistente finalidad de mejorar la calidad de vida de un populoso barrio, centrándose en sus necesidades culturales y en la conciencia social. Y ninguna otra asociación ha logrado como ésta reunir el trabajo voluntario de 50 colaboradores que aportan su tiempo y su saber en las múltiples áreas de su actividad. Situado en el corazón de Polio, sólo en este curso se han matriculado 300 personas, en su mayoría mujeres amas de casa que han encontrado en este buque insignia de la cultura popular su mejor espacio de socialización y aprendizaje.

Por eso, cada año, desde nuestra constitución, Unos Cuantos vamos a representar a Quima. Con anterioridad, lo hizo en numerosas ocasiones el grupo teatral del IES “Ría del Carmen”, dirigidos también por Juan Manuel Freire, al que invitó el profesor Miguel Cavia, recientemente desaparecido, uno de los monitores más queridos de este Centro.

En su improvisada sala de teatro, una pequeña tarima de madera y todas las sillas que caben en el recinto, hemos representado “Teatro en crisis”, el 29 de mayo de 2013, “Brotes verdes” el 29 de mayo de 2014 y “Una obra de arte” el 19 de marzo de 2015. No han sido los espectáculos completos, porque no caben en estas reducidas dimensiones, sino una selección de escenas cómicas y dramáticas en función de un número limitado de intérpretes. En cada ocasión, nos hemos encontrado con un llenazo de gente y con un auditorio que acoge y disfruta la actuación como el mejor de los públicos, aunque la mayoría de estos espectadores no son aficionados al teatro y algunos ni siquiera han tenido nunca la oportunidad de presenciar en directo el arte de Talía.

Es precisamente esta circunstancia por lo que resulta muy gratificante para nosotros comprobar en cada ocasión su recepción certera, cómo pillan las cosas al vuelo. Sólo refiriéndonos a esta última representación, la de varias escenas del montaje de “Una obra de arte”, su inmediata comprensión de los arquetipos de la “Commedia dell´arte, sus caras cómplices ante las picardías de Arlequín y el desparpajo de Servetta, la ternura ante la pareja de enamorados, las sonrisas por las usuras y mezquindades de Pantalón y sus carcajadas debido a lo estrambótico del personaje del doctor Graciano y sus exageraciones verbales. En “Goya y la maja” siguieron la escena sin pestañear y aplaudieron la broma del pintor y el gracejo de la dama. Y ante la escena más difícil basada en un cuadro de Van Dyck “Charles I in three positions”, su escucha atenta para captar el monólogo y el proceso mental del rey inglés, un personaje que se triplica.

Nos llevamos el recuerdo de esta gente abierta al conocimiento y al arte y de nuevo nos despedimos del Centro Quima con las ganas de volver.

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